Pruebas de Coagulación (TP, TTPa, INR)
¿Qué es?
Es una prueba que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular a través de la "vía intrínseca" y también parte de la "vía común" de la coagulación.
¿Para qué se usa?
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Detectar deficiencias o inhibidores de los factores VIII, IX, XI y XII.
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Monitorear el tratamiento con heparina no fraccionada.
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Investigar sangrados inexplicables.
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Evaluar la presencia de anticoagulantes lúpicos o inhibidores específicos.
¿Cómo se interpreta?
Si el TTPa está prolongado, puede indicar:
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Hemofilia A o B.
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Enfermedades autoinmunes con anticuerpos contra factores de coagulación.
Tratamiento con heparina.
Enfermedades hepáticas graves.
3. INR (Razón Internacional Normalizada)
¿Qué es?
El INR es una fórmula matemática que estandariza el resultado del TP, para que sea comparable en cualquier laboratorio del mundo. Esto es especialmente importante para los pacientes en tratamiento con warfarina, ya que pequeñas variaciones en el TP pueden tener consecuencias clínicas importantes.
¿Para qué se usa?
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Monitorear y ajustar la dosis de anticoagulantes orales (warfarina o acenocumarol).
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Asegurar que el paciente no está en riesgo de sangrado o trombosis por un nivel inadecuado de anticoagulación.
¿Cómo se interpreta?
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Un INR normal en personas sin anticoagulantes suele estar entre 0.8 y 1.1.
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En pacientes con tratamiento anticoagulante, el valor terapéutico puede variar entre 2.0 y 3.0, según el caso.
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Valores por debajo de 2.0 indican mayor riesgo de trombosis.
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Valores por encima de 3.5 indican mayor riesgo de hemorragia.
¿Cómo se realiza la prueba?
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Se extrae una muestra de sangre venosa, generalmente del brazo.
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Es importante que el paciente informe si está tomando anticoagulantes, medicamentos, o si tiene enfermedades hepáticas o hemorrágicas.
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No siempre es necesario estar en ayuno, a menos que se indique lo contrario.
¿Cuándo se indican estas pruebas?
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Antes de una cirugía o procedimiento invasivo.
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En pacientes con sangrado anormal o hematomas frecuentes.
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En el estudio de enfermedades hepáticas crónicas.
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Para controlar el tratamiento anticoagulante.
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En el diagnóstico de trastornos hereditarios de la coagulación, como la hemofilia.
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En sospecha de coagulopatías adquiridas.
Factores que pueden alterar los resultados
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Medicamentos como warfarina, heparina, aspirina o antibióticos.
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Enfermedades hepáticas.
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Deficiencia de vitamina K.
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Contaminación de la muestra con heparina.
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Uso de anticoagulantes directos orales (DOACs), que pueden interferir en algunas pruebas.
Importancia clínica de estas pruebas
Las pruebas de coagulación son esenciales para prevenir complicaciones graves, como hemorragias durante una cirugía o trombosis en personas con alto riesgo. También permiten el ajuste adecuado del tratamiento anticoagulante para mantener un equilibrio seguro entre el riesgo de sangrado y la prevención de coágulos.
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